Descubrirse a sí mismo
Por: David Mercado Avila
Psicólogo - Escritor
La sociedad actual vive ocupada, con
prisa, responsabilidades, compromisos y rara vez se detienen a descansar.
Corren, trabajan, lidian con batallas interminables, pero, ¿es el destino
elegido por convicción o simplemente se recorre un camino trazado por otros?
Desde la infancia, se aprende a asimilar
prejuicios, pronunciados con buenas intenciones como, reflejo de una percepción
distorsionada: “eso no es para nosotros”, “la gente como uno no llega tan
lejos”, “hay que conformarse con lo que se tiene” o “es mejor no arriesgarse”; expresiones
que se han instalado silenciosamente en la memoria.
Las creencias, en ocasiones se
presentan como limitaciones mentales. Se disfrazan de prudencia, humildad, sentido
común o realismo; parecen consejos razonables, cuando en realidad, funcionan
como barreras invisibles que aplacan los intentos para hacer algo diferente.
Actúan como un freno de mano impidiendo avanzar incluso cuando existen oportunidades
y deseos de crecer hacia la prosperidad.
Las decisiones importantes
terminan siendo modificadas antes de nacer. Las ideas se reducen, los sueños se
posponen y los proyectos se consideran imposibles de validar. No se trata de
falta de talento ni de ausencia de recursos, solo es un mecanismo que prefiere
mantener a la persona dentro de lo conocido, antes que permitirle descubrir
todo aquello que podría llegar a ser.
La verdad, (difícil de aceptar),
es que el temor no siempre está relacionado con el fracaso. Es el miedo a salir
de la matrix. Persiste
una resistencia cultural arraigada que condiciona la manera de pensar, decidir
y actuar. En el
fondo, se teme a la equivocación; a decepcionar al linaje familiar.
¿Qué
acción importante ha evitado recientemente por miedo, inseguridad o exceso de
prudencia?
La
transformación personal, comienza con pequeñas decisiones, cada paso, por
pequeño que parezca, fortalece la confianza y abre nuevas posibilidades hacia
el crecimiento emocional.
Quien
se atreve a actuar, descubre una nueva versión de sí mismo: más consciente de
sus habilidades, más libre para elegir y dispuesto a construir un futuro promisorio.
La
invitación es: por favor, inicia ese nuevo proyecto, expresa esa idea que lleva
tiempo guardada, cambia el rumbo, comienza ese proceso de formación y toma esa
decisión ahora.
Cada día es un
milagro, una oportunidad para transformar tu vida.
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