La Ancestralidad desde otra mirada
Esta noche siento la necesidad de escribir para el blog de la Santandereanidad. Hace unas horas recibí una llamada telefónica afectando mi estado de ánimo "caos emocional".
La mejor terapia para recobrar el equilibrio ha sido la escritura, me ayuda a despejar la mente, y al mismo tiempo a canalizar la energía.
Comencemos.
Ha sido larga mi ausencia en
las redes sociales, he estado entretenida con un nuevo proyecto ambiental
innovador y desafiante, una labor que exige tiempo, disciplina y compromiso en
su ejecución.
Esta noche no quiero hablar de
trabajo, solo quiero compartir una historia relacionada con el módulo de
ancestralidad, un espacio para responder la pregunta:
¿De dónde venimos?
Hace un año aproximadamente me
hice la prueba de ADN con la empresa Ancestry de los Estados Unidos, tuve que
esperar 3 meses para conocer los resultados y cuando por fin llegaron, la
satisfacción fue extraordinaria.
Observa atentamente el mapa, los
colores representan las diferentes regiones del mundo, es el camino recorrido por
mis ancestros. La aplicación “Ancestry” arroja la siguiente información estadística: el 46 % corresponde a pueblos indígenas de
Colombia y Venezuela, tierra de montañas, páramos y ríos. Un 13 % proviene del
norte de España, lo que explica mi deseo por recorrer el Camino de Santiago. Un
11 % del interior de España, 9 % de Portugal,
4 % vinculado a comunidades judías, 5 % relacionado con pueblos celtas y gaélicos,
revelando mi fascinación por Inglaterra e Irlanda, sin embargo, aparece un 2 %
proveniente del interior de África, exactamente de los bosques de Nigeria y de
pueblos bantúes; en ese preciso instante contuve la respiración por unos
segundos. Llegaron recuerdos de libros, documentales y películas sobre la
esclavitud en América, y simplemente me derrumbe… A pesar del dolor y la
adversidad, es admirable cómo las comunidades lograron sobrevivir hasta nuestros días.
Fue entonces cuando nació la idea de construir el árbol genealógico familiar.
Pero, ¿Cómo se construye un
árbol genealógico?
Para encontrar respuestas
busqué santandereanos con experiencia en el tema. Así fue como conocí a Ariel
Díaz, oriundo del municipio de Zapatoca. Programamos un encuentro virtual, conversamos
sobre la construcción de su árbol genealógico familiar y recomendaciones para
comenzar con mi familia.
Posteriormente, solicité apoyo
a Ugo Casella, un italiano radicado en San Gil desde hace más de cuarenta años.
Conversamos sobre la migración de la comunidad judía —especialmente de los
asquenazíes y sefardíes— fue una experiencia enriquecedora. Ugo es un hombre sabio,
comprometido
con hacer el bien a su prójimo.
El pasado fin de semana,
tuve la fortuna de conocer a Leonidas Ocampo, médico y gestor cultural de la
comunidad afrodescendiente, y —como decimos en Santander, “hablando largo y
tendido”— le confesé mi desconocimiento sobre la historia afro en nuestro
territorio. Esa tarde la disposición por aprender fue como la de un mentor hablando con su aprendiz. La conexión fue inmediata, el sentido de responsabilidad frente
a la recolección de la memoria cultural del territorio santandereano no es
simple coincidencia, es compromiso por la región.
Es extraordinaria la diversidad
cultural que recorre por las venas de los santandereanos: historias de pueblos
indígenas, españoles, comunidades judías, portugueses, africanos, italianos,
alemanes, árabes e incluso la comunidad Rrom o gitano, (con quienes espero
poder conversar pronto para aprender sobre su historia) entre otros.
Quiero dejarle
la siguiente invitación: Honremos a nuestros ancestros, reconozcamos su
historia, valoremos sus dificultades y por sobre todo respetemos sus
decisiones, incluso las que no comprendemos. Cada uno de ellos, nos permitió llegar
hasta el día de hoy.
Los nuevos episodios del módulo de ancestralidad los estaré publicando poco a poco, en la medida que el tiempo lo permita.
Mi gratitud infinita a los nuevos colaboradores son
investigadores disciplinados, altamente comprometidos con el rescate de la
memoria santandereana, mil gracias por su tiempo, conocimiento y experiencia.
Cuando conocemos de dónde
venimos, entendemos mejor quiénes somos.
“El primer paso para sanar el presente,
es comenzar a visibilizar el pasado”.
Gracias por llegar hasta el
final.
Lyda Jazmín Castañeda González
Creadora Digital

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