Escuchar a nuestros jóvenes, es el camino
Por: Lyda Jazmín Castañeda González
Diseñadora de Experiencias Turísticas
La etapa de educación secundaria representa uno de
los momentos más importantes en la formación de los jóvenes, pues constituye un
espacio propicio para expresar ideas, descubrir talentos, desarrollar
habilidades y fortalecer destrezas con el acompañamiento de docentes y padres
de familia. En la actualidad, ¿existe realmente la sinergia entre familia,
escuela y estudiante para potenciar ese desarrollo integral?
Encontrar
la respuesta me llevó a recordar mis años de estudiante en el Colegio José
Antonio Galán de Charalá. La preparación de la Semana Cultural, un
acontecimiento que esperaba cada año con enorme entusiasmo. Mi equipo de
trabajo estaba conformado por mis mejores amigas: Deysi y Amparo.
Juntas
construimos una marimba utilizando botellas de vino con agua, bajo la
orientación del profesor de música Luis Ernesto. El proyecto despertó la
curiosidad de los demás estudiantes y terminó convirtiéndose en la sensación
del momento. Tiempo después, decidí participar en un concurso de dibujo,
experiencia que me permitió descubrir otra faceta de mi creatividad, gané el
primer lugar y como premio recibí una calculadora, junto con el veredicto: “Es
una pintura creativa y pintoresca”, por parte del Maestro Pintor Manolo Díaz
integrante del comité evaluador.
Sin embargo,
la fuente de inspiración ha sido la danza, a través del tiempo me ha enseñado a
superar los desafíos de la vida, oportunidades disfrazadas que me han llevado a
descubrir la mejor versión de mí misma.
Más
allá de los conocimientos académicos adquiridos, me permitió explorar mis
capacidades, reconocer mis fortalezas. Gran parte de la persona que soy, comenzó
durante aquellos años de aprendizaje en esta etapa colegial.
En mayo, tuve el honor de participar como evaluadora
de proyectos turísticos elaborados por estudiantes de colegio. Proyectos con distintos
niveles de preparación, dedicación y entusiasmo. Como evaluadora, no me limito
a analizar solo las propuestas; sino en descubrir el potencial creativo detrás
de cada una de ellas, una característica propia como profesional en turismo:
tengo la costumbre de observar detalles como oportunidades para mejorares experiencias.
La creatividad forma parte del ejercicio
cotidiano. Diseñar productos turísticos,
interpretar el patrimonio, resolver desafíos e imaginar nuevas formas de
conectar las personas con los territorios.
Las ideas representan “semillas para la innovación”
que, con la orientación adecuada, podrían convertirse en iniciativas de gran valor
y desarrollo para las comunidades.
Con ejercicio académico,
entendido como un espacio para el aprendizaje y la construcción de
conocimiento, permite analizar, cómo las nuevas generaciones perciben, interpretan
y valoran su territorio. En esta ocasión, se destacó el patrimonio cultural
como eje central, mientras, el patrimonio natural estuvo ausente, esbozando un
importante desafío educativo: fortalecer los procesos de sensibilización,
apropiación y conservación de la riqueza natural que rodea a nuestros jóvenes.
A
continuación, compartiré algunas ideas de mejora para el ejercicio académico.
La
Familia Guane: destaca el interés por rescatar la memoria de
los primeros pobladores de la región. Sin embargo, el verdadero valor de la
iniciativa radica en profundizar en la esencia de la cultura Guane: su
organización social, su cosmovisión, su relación armónica con la naturaleza,
sus saberes y sus formas de vida.
Una oportunidad para aprender
a conectar el conocimiento ancestral con la historia familiar mediante la
construcción del árbol genealógico. Este ejercicio permite establecer puentes
entre el pasado y el presente, favoreciendo el reconocimiento de las raíces
culturales. Comprender de dónde venimos, es el camino para la apropiación del patrimonio
y conciencia cultural.
Creación de aplicaciones web para promover
servicios turísticos
En la actualidad existen numerosas plataformas
digitales dedicadas a promocionar destinos turísticos. El desafío consiste en:
¿cómo podemos utilizar la tecnología para crear experiencias significativas y
memorables?
Una oportunidad de innovación, sería desarrollar
una aplicación inspirada en la cocina de autor como experiencia de aprendizaje,
una herramienta didáctica que permita a residentes y visitantes descubrir los
secretos de la gastronomía tradicional. Desde la construcción de la cocina de
leña tradicional, continuar con la preparación paso a paso de recetas y conectarlas
con obras musicales representativas de la región por ejemplo: “Ruth” del
Maestro Mario Martínez.
La aplicación podría incorporar espacios para
registrar sabores, emociones y aprendizajes, así como relatos familiares
asociados a cada preparación. Ofrecer contenidos sobre la cultura cafetera
local, enseñando técnicas para la preparación de cafés de especialidad a través
de métodos de filtrado.
Cuando la tecnología se pone al servicio de la
cultura, deja de ser únicamente una herramienta de promoción para convertirse
en un puente conector de personas con la identidad cultural de la comunidad.
Descubriendo Barichara
Recordé una capacitación sobre diseño de
experiencias turísticas impartida por el español José Cantero Gómez. Aprendí que
la genialidad no tiene límites y la creatividad no depende de la edad, sino de
la capacidad de observar el entorno como un lugar de oportunidades.
La iniciativa me llevó a imaginar un recorrido de
turismo literario por las calles empedradas de Barichara, donde cada rincón es
un aula viva para aprender, sentir y crear. Imaginé visitantes recorriendo el
pueblo con un mapa interactivo tras la búsqueda de narradores de historias,
escritores locales o adultos mayores convertidos en guardianes de la memoria
colectiva. Cada encuentro permitiría descubrir relatos, anécdotas y tradiciones
que no aparecen en los libros ni en las redes sociales.
La tendencia del turismo literario ofrece una
oportunidad para conectar el patrimonio cultural con innovación. Más allá de
observar monumentos, los visitantes se convierten en protagonistas de una
experiencia: leer, escribir, escuchar y dialogar hacen parte del viaje.
Barichara podría consolidarse como un escenario para talleres de escritura,
concursos de relatos y encuentros con cronistas locales etc.
Al finalizar el ejercicio académico aprendí lo
siguiente:
·
los jóvenes necesitan
orientación, acompañamiento y espacios donde puedan ser escuchados.
·
Los adultos, desconocen
los procesos maravillosos construidos en las aulas de clase. Se lo están
perdiendo.
·
Valorar y reconocer a
nuestros jóvenes como integrantes de nuestra sociedad. Merecen ser escuchados,
recibir orientación a tiempo para el fortalecimiento de su proyecto de vida.
·
Creer en nuestros
jóvenes es, sin duda, la mejor inversión que podemos hacer como sociedad para
construir un turismo sostenible e innovador.
Finalmente, esta publicación está dedicada con
especial aprecio a la profesora Nayibe y estudiantes del Colegio Aquileo Parra
del municipio de Barichara. La vida se compone de valiosas enseñanzas para el
crecimiento personal y profesional.
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