La Solución al caos
Por David Mercado Avila
Lo más grandioso de ser humano
es alcanzar la perfección en el conocimiento del bien y el mal, y descubrir si
el poder de tu espíritu depende de ti o si Dios está presente en tu corazón.
Somos un toque de acción en el lienzo del cosmos, en el que ignoramos nuestro
origen y algunos se entretienen complicándose la vida sin dejar rastro en esta
estación. Lo que muere es el cuerpo, pero el espíritu es eterno. Es este mismo
espíritu el que atestigua que eres hijo de Dios.
El mundo no está en una
situación de caos ni va rumbo a un desastre. La falta de dirección de la
juventud en la actualidad es el resultado de la sociedad impregnada por el
crimen, la corrupción y la ilegalidad; que los ha excluido y los ha utilizado
como instrumentos para preservar su estilo de vida, alejando a la juventud de
sus derechos y la buenas educación.
El Autor de la Vida tiene el
control total sobre el mundo. El ángel que habita en ti surge en el caos, la
derrota, las crisis y las pérdidas para conducirte hacia los planes y promesas
que han sido creados para ti. No te encuentras errando en este planeta como una
embarcación a la deriva; más bien, eres el gran capitán que decide tomar el
timón de su vida y navegar por el centro de la adversidad para alcanzar lo que
deseas. Sin embargo, si deseas modificar tus resultados, es necesario que
transformes tu forma de pensar. Si cambias tu forma de pensar, puedes ayudar a
los jóvenes a cambiar su mentalidad oscura, sin rumbo y apegado a la inmediatez
que es la que los está llevando a la tumba.
Estamos en el mejor momento
para cambiar las instituciones que componen la sociedad. Desde los centros
educativos, junto a los padres de familia y la comunidad en su conjunto, se
impondrá porque estamos en la época de la información y de la influencia que
pesa más que el dinero, que es solo una hoja con la imagen de un personaje
fallecido, sin validez alguna; que, para evitar el pánico, las operaciones se
fundamentan en la confianza, ya que el oro dejó de respaldarlo hace más de
cuatro décadas. Es falso, y esa falsedad fue la que corrompió a la raza humana.
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