Con la acción se obtiene la claridad
Por David Mercado
Una
persona puede levantarse una y otra vez con la misma pregunta: ¿qué hacer con mi
vida? Pueden pasar semanas, meses e incluso años esperando una señal definitiva
que indique cuál es el camino correcto. Muchas veces se cree que hace falta
claridad, cuando en realidad lo que hace falta es acción.
La
claridad suele convertirse en un mito que las personas construyen para aplazar
el inicio. Se espera como si fuera un mensaje con el asunto: “Aquí está tu vida
resuelta”. Sin embargo, la vida no funciona de esa manera. La claridad no
aparece en la espera; surge mientras se avanza. La duda desaparece cuando se toma
la decisión de dar el primer paso, aun cuando el miedo insista en decir que no
es posible.
En
la actualidad, la sociedad parece valorar más a quienes corrigen sobre la
marcha que a quienes permanecen en permanente mejora continua. Basta observar
el entorno para comprenderlo. Muchos de los negocios comenzaron en la sala de
la casa, con recursos limitados. Las
relaciones importantes también nacieron entre conversaciones torpes, silencios
incómodos y malos entendidos. Incluso en los momentos más difíciles de la
historia, las decisiones trascendentales fueron tomadas por personas que no
tenían todas las respuestas, pero entendieron que quedarse inmóviles no era una
opción.
Durante
la pandemia, Carlos no contaba con un taller equipado. Apenas tenía un taladro pero
surgió la oportunidad de ayudarle a su vecina con su puerta dañada. Decidió
comenzar con lo que tenía en su entorno. Con el tiempo, los clientes empezaron
a llegar y el taller que alguna vez imaginó comenzó a materializarse. Todo
porque decidió a actuar.
María,
no tenía el futuro asegurado. Solo contaba con una carta de renuncia,
acompañada de incertidumbre y ansiedad. La vida la llevó a dar ese salto de fe
que le permitió comprender que la acción es, el verdadero camino para construir
una vida coherente con propósitos reales.
La
vida no siempre ofrece respuestas inmediatas. Ellas aparecen únicamente con el movimiento.
Cuando una persona permanece quieto demasiado tiempo, lo único que obtiene es
el peso acumulado de preguntas sin resolver.
Cuando
llega el momento, es necesario hacer una pausa. Apagar el computador, alejarse
del celular por unas horas o incluso por algunos días. Dejar de apagar
incendios cotidianos y ocultar las voces externas que opinan desde la comodidad
del miedo. Es en el silencio cuando surgen las respuestas, que gritan desde el corazón.
No
se trata de transformar toda la vida en un solo día. Se trata de aprender a
elegir y avanzar con cada paso, realizando una cosa a la vez, por pequeña que
parezca. Lo verdaderamente importante es hacerlo, al final siempre quedará la
satisfacción de haber actuado con valentía.
Cuando
una persona decide actuar, empiezan a revelarse oportunidades que antes
permanecían ocultas bajo el peso del miedo y la indecisión. Nadie está
completamente preparado para comenzar algo importante. Los peldaños del camino
aparecen a medida que se avanza con decisión.
La
claridad llega mientras se camina. Y el momento para comenzar siempre será
ahora.
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