El cambio empieza en casa

 Por: David Mercado Ávila


Los procesos de educación y de formación desde el hogar se encuentran con un ciclo continuo de retos que necesitan la intervención de los actores: la familia, las escuelas, las organizaciones sociales (como los Consejos Comunitarios, las Agrupaciones Étnicas, las Juntas de Acción Comunal y otras) y la sociedad en general.

La formación de un hogar comienza con la consolidación de la relación de pareja, juntos construyen la base emocional de ser hombre y ser mujer como seres integrados para aprender a convivir con sus diferencias y transformar su entorno. Si esto no ocurre, se origina una disfuncionalidad en la pareja, por ejemplo: un embarazo inesperado e irresponsable, acompañado por emociones inadecuadas, esporádicas e intermitentes que liberan un diálogo reprimido, cargado de frustración, sin visión, sin principios y valores. Podría pensarse en la fuerte influencia de la conexión digital del mundo del entretenimiento. Sin embargo, se evidencia una generación cada vez más moldeada por personajes ficticios cuyas realidades están tejidas de rumores, chismes y especulaciones. La atención se centra en lo material y en ostentación de la riqueza dejando en segundo plano la construcción de una identidad sólida como seres humanos pensantes críticos y emocionalmente inteligentes

Nicolás Maquiavelo (1469-1527), con su obra literaria “El Príncipe”, publicado en 1532.  Expresa lo siguiente: “los pueblos son tornadizos; son fáciles de convencer de algo, pero difícil de mantenerlos fieles a esa convicción, por lo cual conviene estar preparados de tal manera, que, cuando ya no crean, se les pueda hacer creer por la fuerza”. La ignorancia no solo es un vacío en el paradigma mental, es la negación de la propia esencia interior.

Volviendo al ámbito educativo, los estudiantes han optado por hacer silencio, a pesar de las orientaciones de los educadores sobre la diversidad de oportunidades para construir país, sus mentes solo están aturdidas, nubladas de humo y miedo, lo que los lleva, en muchos casos, a rehusarse a ser parte de los procesos de innovación.

El cambio comienza en el hogar y la escuela es su mejor aliado para consolidarse. Transformarse es aprender a decidir, con conciencia y valentía para asumir el compromiso. Cambiar sí es posible cuando se elige hacerlo con convicción y coherencia.

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