Oasis y Desierto
Por: David Mercado Ávila
rafaeldavid.avilamercado3.1@gmail.com
Eres tú. Tú el único responsable de hacer un desierto o en un oasis permanente en tu vida.
En este artículo, oasis
simboliza tu identidad interna y el desierto el mundo exterior.
Nacimos en una burbuja de
líquido, a través de un cordón que nos alimentó tanto emocional como
físicamente. El día señalado, nos echan de esa burbuja o ese oasis y pasamos al
desierto de la vida cotidiana.
En medio de todo esto, el
bullicio de la vida se hace eco en los rincones más pequeños del planeta. Una
mujer trata de reagrupar sus neuronas para equilibrar su aparato psíquico con
el niño que nació de ella y la inquietud por conservar su figura, lo cual
provoca una depresión postparto.
Son esas impresiones que se
fijan en ese inconsciente incipiente cuando es alimentado, acariciado y
hablado. Los primeros llantos de esa criatura indican que rechaza la energía
negativa no verbalizada que intenta absorberlo. A través de esos mismos
llantos, busca llamar la atención para ser liberado de las incomodidades
corporales que lo asedian. Cuando la madre le agrega palabras cariñosas, esa
misma criatura las emplea más tarde para chantajear, manipular e imponer sus
caprichos.
La escuela busca formar esa
mente para que sea un bien al servicio del bienestar colectivo, pero mostrando
a los padres de familia que los maestros son un complemento de la educación
impartida en el hogar. Ese vacío que vienen arrastrando se establece
existencialmente y lo muestran. Entonces son rechazados y denigrados a las
personas y no a las acciones escenificadas. Las metamorfosis que los conllevan
a responder con amenazas a los guías que los supervisan porque se encuentran
rodeados de sus desiertos y alejados de sus oasis. Es precisamente el desierto
el que les desahoga sus energías en tendencias equívocas, transitorias y
arriesgadas como las pandillas y las bacrim.
Es más sensato dialogar que
reprender. Es sano la calma que la reacción. Es de sabio meditar antes de la
inmediatez y en lugar de fustigar, preguntar es la llave maestra para encauzar
mentes desorientadas. Conéctate con tu oasis y aléjate de tu desierto para que
tengas la posibilidad de enseñarlo a quienes viven alejados de sus oasis.
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